domingo, 25 de marzo de 2012

Faded times.

Este es un rincón un tanto particular, en el cual hablaré de un amor que parece haberse extinguido, por muy raro que parezca... O quién sabe, quizás no empezara siquiera.
Supongo que es una forma de evadirme, de liberar todo aquello que llevo dentro, puesto que llega un punto en el cual una persona no es capaz de asimilar más crap en su organismo.
Sinceramente, a día de hoy, no sé que imagen tengo de ti. No sé quién eres, no sé que se te ha pasado por la cabeza en todo este tiempo, no sé que has pretendido, no sé nada... Ni lo sabré, puesto que tú como siempre, no eres capaz de dar una respuesta, de proporcionar ayuda cuando otra persona lo necesita, siempre anteponiendote a los demás.
Para mí, durante estos 33 meses, lo más fácil en muchas ocasiones hubiera sido abandonar el camino y escoger otro más simple, más llevadero, pero no... He seguido ahí, manteniendo hasta mi última gota de esperanza, apostando por nosotros, creyendo que tú algún día decidirías que quieres hacer lo mismo.
Quizás mi error ha sido ponerte a ti antes que a mi, a nosotros antes que a mi y mi felicidad, tal vez sea eso. Tal vez después de la segunda patada que me da la vida en el culo sea hora de cambiar, de ser un poco egoísta. De actuar con la maldad con la que actúan los demás, de dar  EXACTAMENTE lo que recibo, puesto que una se cansa de dar lo mejor de si para recibir simplemente eso, palos, patadas y derivados.
De verdad... Estoy tan cansada, tan decepcionada. ¿Lo peor? Que a ti te da exactamente lo mismo, no eres capaz de luchar por NADA, aunque eso es ahora... En cuanto ves que cambio de rumbo, decides todo lo contrario, promesas, promesas, más promesas...`

En fin, promesas que se quedan en eso, promesas que no sirven para nada, más que para ser rotas.
Confirmo mi grado de subnormalidad, cuando después de todo esto, miro nuestra maldita caja y sonrío. Sonrío porque solo guardé ahí nuestros buenos momentos... Todos los no tan buenos se quedaron yo que sé donde, en alguna parte oculta de mi cuerpo donde los he estado ignorando todo este tiempo, hasta que con tus últimas acciones han salido a flor de piel.


De verdad, es tal el odio que te tengo ahora mismo... Aunque no solo te odio a ti, me odio a mi. Odio mi personalidad. Odio enfadarme TANTÍSIMO y que me dure tan poco, y que en cuanto oiga dos pamplinas que quiero oír vuelva a ser la más feliz del mundo, como si hubiera vuelto a nacer y todo lo horrible hubiera pasado a mejor de vida...
Odio seguir pensando en un 'nosotros'. Un nosotros lleno de mentiras, decepciones y falsas esperanzas...

Odio que no quieras estar ni conmigo ni sin mi, que me digas que no me quieres en tu vida, que no hablemos más... Y en una semana, diga dos veces de no hablarte más y vengas tu al maldito día siguiente a hacerlo.
En este momento... Es  tal el odio que llevo dentro que soy incapaz de recordar una sola pizca de nosotros, de nuestro "amor"...

No hay comentarios:

Publicar un comentario